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La textura se come al sabor

Escrito por Maruxa Quiroga | 3 dic 2025, 15:50:46

Por qué el nuevo driver sensorial no está en la lengua (y cómo medirlo)

Durante años, el sabor ha reinado como el principal factor de disfrute en productos alimentarios. ¿Es dulce? ¿Sabe intenso? ¿Gusta o no gusta?
Pero algo está cambiando —y rápido.
Las investigaciones más recientes muestran que la textura ha superado al sabor como principal driver de placer. Sí: lo que sentimos al morder, romper, masticar o fundir un producto, tiene más peso en nuestra decisión de recompra que su perfil de sabor.

Esto no solo impacta a marketing o innovación. Afecta de lleno a los equipos de I+D, calidad y análisis sensorial.
Y abre una pregunta clave:
¿estamos midiendo bien lo que ya es decisivo para el consumidor?

El dato que cambia las reglas

Según el medio especializado Bakery & Snacks, un 71 % de los consumidores afirma que la textura es lo que más influye en cuánto disfrutan un snack o producto horneado.
La cifra no es anecdótica. Refleja una tendencia más profunda: la multisensorialidad.

Mientras el sabor actúa en la lengua, la textura activa boca, oído, manos, e incluso memoria. Es placer inmediato, respuesta instintiva.
Y es el campo donde más innovación estamos viendo.

¿Por qué la textura nos atrapa?

Porque no es solo un atributo técnico. Es una experiencia completa:

  • Un crunch genera satisfacción sonora.

  • Una crema aireada se percibe como más indulgente.

  • Una galleta elástica despierta la curiosidad del consumidor joven.

  • Un snack que se funde de forma inesperada ofrece sorpresa, novedad, emoción.

Y aquí está la clave: la textura comunica marca, categoría, frescura y valor.
Es decir: no solo se siente. Se interpreta.

Las marcas ya están actuando

Varias compañías líderes ya están apostando por texturas diferenciadoras como eje de innovación:

  • Mars Wrigley (M&M’s) ha lanzado una versión freeze-dried (liofilizada) de sus caramelos con textura aireada y crujido explosivo. El objetivo no es el sabor, sino la sorpresa táctil y sonora.

  • PepsiCo (Frito-Lay) ha experimentado con snacks de textura 3D: crocante exterior + interior mas ligero, una estrategia que apunta al placer multisensorial.

  • Y Nestlé trabaja desde hace tiempo con distintos formatos de dulces y postres preparados con acabados crunch, aereo o más variaciones.

La textura ya no es un acompañante: es el mensaje.

¿Y cómo medimos una textura que enamora?

Este es el punto crítico. Muchas empresas innovan en textura, pero siguen evaluando solo el sabor, o confiando en pruebas internas poco estructuradas.

Para medir bien la textura, es clave combinar dos enfoques:

a) Evaluación sensorial humana

  • Pruebas descriptivas con panel entrenado: para caracterizar atributos como dureza, adhesividad, crocancia, untuosidad, etc.

  • Pruebas de aceptación con consumidores reales: ¿les gusta? ¿Lo notan? ¿Lo recuerdan?

  • Test de vida útil sensorial: ¿la textura cambia tras 3 semanas? ¿Sigue gustando igual?

b) Evaluación instrumental (apoyo técnico)

  • Texturómetros, pruebas de compresión, corte, cohesión… útiles para validar consistencia técnica, pero insuficientes si no se conectan con la percepción humana.

👉 La clave está en conectar el dato técnico con la experiencia real del consumidor.
Porque lo que se disfruta, se mide.

Conclusión: si tu innovación no se toca, no se siente

En el nuevo panorama de consumo, la textura no es un “nice to have”. Es una ventaja competitiva. Y no puedes mejorar lo que no puedes medir.

En Sensesbit ayudamos a empresas a validar la experiencia completa de sus productos —no solo su sabor— con pruebas sensoriales rigurosas, rápidas y con datos accionables.

🔍 ¿Estás midiendo cómo se siente tu producto?
Es momento de hacerlo, porque el nuevo sabor, se toca.