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Preservar el carácter: cómo una cervecera descubrió la vida útil sensorial de su producto

cerveza

Sector

Bebidas

Desafío

Una empresa cervecera desconocía cuánto tiempo se mantenían estables el sabor, aroma y textura de sus cervezas. Se producían rechazos del consumidor sin problemas de seguridad.

Resultados

Descubrieron que el perfil sensorial se deterioraba con el tiempo o en ciertos almacenamientos, y pudieron definir la vida útil sensorial óptima, reduciendo devoluciones y mejorando la aceptación.

-10%
tasa de devolución por cambios sensoriales
+12 %
aceptación del producto en consumidores
5
atributos críticos monitorizados en el tiempo
-15%
permanencia en almacén tras optimizar la rotación

“Conseguimos evaluar la estabilidad y vida útil de los productos, garantizando los estándares sensoriales a lo largo del tiempo de conservación.”

Departamento de Calidad

Empresa cervecera

El desafío

En productos como la cerveza, el sabor es parte esencial de la identidad de marca.
Aunque las propiedades físico-químicas o microbiológicas se mantengan dentro de norma, el consumidor percibe cualquier desviación de sabor, aroma o cuerpo como una pérdida de calidad.

Esta empresa cervecera recibía devoluciones o quejas por “cerveza distinta”, especialmente en lotes almacenados más tiempo o en condiciones no ideales. No existía una definición clara de vida útil sensorial, ni se sabía cuántos días o semanas se mantenían estables los atributos clave.

El equipo de Calidad necesitaba:

  • Definir con precisión la vida útil sensorial de cada referencia

  • Detectar qué atributos cambiaban primero y con qué impacto

  • Establecer condiciones óptimas de conservación

  • Reducir quejas o devoluciones asociadas a cambios sensoriales

  • Argumentar con datos cuándo un lote debía rotarse o descartarse

La solución

Se diseñó un estudio de vida útil sensorial (VUS), implementado con Sensesbit como plataforma de recogida y análisis.

Esto permitió:

  • Definir un perfil sensorial de referencia para cada cerveza

  • Diseñar un protocolo escalonado de evaluación sensorial a 15, 30, 45 y 60 días

  • Activar paneles entrenados que evaluaron atributos como amargor, cuerpo, aroma, efervescencia, retrogusto

  • Simular condiciones aceleradas (temperatura, luz) y reales de almacenamiento para detectar degradaciones

  • Visualizar curvas de cambio en cada atributo, y establecer el umbral de aceptación sensorial

  • Generar un informe técnico que sirvió como base para recomendaciones logísticas y ajustes de rotación

Los resultados

Gracias al estudio, la empresa pudo identificar que algunas referencias comenzaban a perder notas sensoriales críticas tras cierto tiempo, especialmente en ambientes cálidos o con luz.

La información permitió ajustar la logística de distribución, reduciendo la permanencia en almacén en un 15 %, y aplicar mejores prácticas de conservación.

La aceptación del producto mejoró un 12 % y se redujeron las devoluciones en un 10 %. Además, ahora el equipo de Calidad puede anticipar riesgos sensoriales y tomar decisiones basadas en datos reales, no en percepciones aisladas.

Cuando se mide el sabor, también se protege la marca.

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