Saltar al contenido

¿Sabrá igual fuera? Un caldo tradicional se prepara para competir en mercados internacionales.

sopa

Sector

Platos preparados

Desafío

Una marca tradicional de caldos se preparaba para lanzar en mercados internacionales, pero necesitaba validar si su receta seguía transmitiendo el sabor “casero” que la hacía única… más allá de su mercado de origen.

Resultados

Detectaron diferencias en la percepción sensorial entre países y ajustaron su propuesta para reforzar atributos universales de autenticidad, sin perder la esencia del producto.

+21%
aceptación media en mercado objetivo
x6,2
ROI estimado sensorial
-35%
rechazo sensorial en tests ciegos fuera de origen
3
ajustes clave según preferencias locales

"Creíamos que el sabor que nos define era universal, pero no siempre se percibía igual fuera. Este análisis nos ayudó a adaptar sin perder lo que nos hace únicos."

Responsable de I+D

Fabricante de sopas, caldos y preparados

El Reto

Exportar no es solo traducir etiquetas. Cuando se trata de alimentos con fuerte carga emocional y cultural como el caldo, el mayor reto es conservar su esencia sin que el consumidor de otro país lo perciba como “extraño” o artificial.

Esta marca tradicional, muy consolidada en su país de origen, se preparaba para entrar en nuevos mercados europeos y latinoamericanos. Querían saber si su receta —equilibrada, con sabor a cocción lenta— transmitía esa misma sensación de “hecho en casa” en culturas con otras referencias gastronómicas.

La Solución

Se implementó un benchmark sensorial internacional, con:

  • Prueba de aceptación en 3 mercados objetivo con consumidores locales

  • Evaluación de atributos clave que definen el sabor casero: intensidad del caldo, aroma natural, textura, sensación de cuerpo

  • Comparación frente a competidores locales en cada país

  • Análisis de diferencias culturales en percepción de lo “casero”

  • Dashboards multilocales para priorizar ajustes sin romper el ADN del producto

Los Resultados

El análisis reveló diferencias sutiles pero importantes: en algunos mercados, la baja salinidad se percibía como falta de sabor; en otros, el aroma tostado típico del sofrito inicial no se asociaba con lo “casero”, sino con productos procesados.

Esto permitió a la marca:

  • Realizar ajustes selectivos para cada mercado sin cambiar la receta base

  • Evitar reformulaciones completas o relanzamientos innecesarios

  • Alinear sus claims locales con las expectativas culturales de cada país

  • Reforzar la propuesta de valor internacional desde datos sensoriales reales

El resultado fue una expansión más segura, con una experiencia sensorial coherente y adaptada que respetaba lo que hace especial a este caldo… sin asumir que todos lo perciben igual.

 

¿Preparado para comenzar?