El Reto
En el sector cosmético, los atributos sensoriales como la textura al aplicarlo, la rapidez de absorción o el aroma residual son determinantes para su aceptación. No basta con una fórmula eficaz: la experiencia debe ser placentera desde el primer uso.
Un equipo de desarrollo buscaba validar si la nueva formulación de su crema facial respondía realmente a las expectativas sensoriales del consumidor, especialmente en aroma y sensación en piel. Requerían entender qué versión generaba mayor agrado, menor rechazo táctil, y mayor intención de compra. El objetivo era claro: optimizar la fórmula antes del lanzamiento, con decisiones basadas en datos sensoriales reales.
La Solución
Recomendados por un parter del sector cosmético, el equipo de I+D y de marketing descubrió Sensesbit y empezaron a implementar un estudio estructurado de aceptación sensorial que permitió:
-
Evaluar distintas versiones de la crema en test a ciegas, analizando atributos como espesor, absorción, acabado en piel y fragancia.
-
Medir la experiencia sensorial completa: desde la apertura del envase hasta la post-aplicación.
-
Recoger descripciones espontáneas del consumidor sobre sensaciones positivas o negativas.
-
Acceder a resultados comparables, filtrados por perfil de consumidor y visualizables en tiempo real.
-
Integrar métricas como intención de compra y disposición a pagar en función de las sensaciones percibidas.