El desafío
En productos emblemáticos, el sabor no es solo una característica: es el corazón de la marca.
Cuando el proveedor del aroma principal de un exitoso snack de queso desapareció del mercado, el equipo de Calidad y Marketing supo que no podían fallar.
Ese ingrediente no era intercambiable: cualquier cambio sutil en su perfil sensorial podía ser detectado por el consumidor fiel, abrir dudas sobre el producto, o peor, fomentar la prueba de marcas competidoras. La urgencia era total: la reformulación debía ser invisible, precisa y rápida.
El equipo necesitaba:
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Validar sensorialmente al nuevo proveedor sin errores de percepción
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Comparar varias alternativas antes de decidir
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Tomar decisiones con respaldo estadístico, no intuitivo
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Preservar la aceptación y fidelidad sin campañas de reposicionamiento
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Asegurar que el cambio pasara completamente desapercibido
Se activó un protocolo de pruebas sensoriales rápidas, digitales y comparativas, con el apoyo de la plataforma Sensesbit.
Esto permitió:
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Realizar pruebas triangulares con catadores entrenados, para detectar diferencias perceptibles entre versiones con distintos aromas
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Evaluar un producto secundario con niños y padres como target, asegurando que la aceptación se mantenía estable
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Comparar tres opciones de aroma diferentes con reportes en tiempo real
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Centralizar todos los resultados en un dashboard compartido por I+D, Calidad y Marketing
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Evitar una ronda de reformulaciones adicional gracias a datos concluyentes desde el primer ciclo de test