El Reto
En el sector del vino, el reconocimiento técnico o la trayectoria de marca no garantizan por sí solos la conexión con nuevos públicos.
La bodega observaba señales de desconexión con consumidores jóvenes: menor rotación en retail urbano, poca respuesta en catas abiertas, y una tendencia creciente hacia vinos más informales, con menor tanicidad, más dulzor y nuevos formatos como lata o baja graduación.
A pesar de contar con un producto de calidad enológica y buena puntuación técnica, no sabían si su perfil sensorial seguía alineado con lo que el consumidor actual realmente buscaba.
El equipo necesitaba una herramienta que permitiera:
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Comparar sensorialmente su producto con nuevos entrantes del mercado
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Identificar atributos que podían estar afectando la conexión emocional con el consumidor
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Tomar decisiones sobre posibles adaptaciones sin comprometer la esencia del vino
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Justificar internamente una estrategia de innovación sensorial paralela
La Solución
El equipo utilizó Sensesbit como herramienta para diseñar y ejecutar una prueba de benchmarking sensorial, comparando su vino joven con nuevas propuestas emergentes.
Gracias a la plataforma, pudieron:
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Activar fácilmente una cata ciega con consumidores reales del segmento 25–40 años
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Registrar cada evaluación con atributos sensoriales clave: dulzor, frescura, acidez, astringencia, cuerpo e impresión inicial
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Integrar preguntas de contexto como: ¿Cuál elegirías para una cena informal?
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Visualizar patrones de percepción y preferencia frente a su perfil actual
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Generar un informe claro con todos los datos sensoriales, listo para toma de decisiones
Todo el estudio fue gestionado directamente por el equipo de Marketing y Calidad, sin necesidad de consultoras externas, y quedó documentado para futuras comparaciones.