¿Sabe igual con menos? Cómo reformular un queso curado sin perder su carácter artesanal.
Sector
Productos lácteos
Desafío
Una quesería artesanal necesitaba adaptar su receta a los nuevos estándares clean label, eliminando conservantes y aditivos sin alterar el sabor ni la textura reconocibles por sus consumidores más fieles.
Resultados
Se mantuvo el perfil sensorial original con una formulación optimizada, se redujo el tiempo de validación interna y se validó que el consumidor no percibía diferencia.
"Gracias al perfilado sensorial pudimos reformular sin miedo. Confirmamos que el nuevo queso seguía siendo nuestro queso."
Responsable de I +D
Quesería artesanal
El Reto
Con la creciente demanda de productos más limpios y etiquetas más cortas, muchas queserías tradicionales se enfrentan al reto de mantener la calidad percibida de sus productos al eliminar ciertos aditivos.
En este caso, una empresa especializada en quesos curados artesanos debía eliminar un conservante tradicional para cumplir con requisitos de clientes premium y acceder a mercados internacionales con exigencias clean label.
El riesgo: que el producto final, aunque seguro y legal, ya no supiera “igual”. Y con un producto con fuerte identidad sensorial, eso significaba arriesgar la marca misma.
El equipo necesitaba:
- Validar si la nueva fórmula mantenía el perfil sensorial esperado
- Detectar posibles desviaciones en aroma, textura o retrogusto
- Ahorrar ciclos de reformulación innecesarios
- Evitar una pérdida de confianza interna o en clientes profesionales
La Solución
Se diseñó un plan de validación sensorial de reformulación, incluyendo:
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Perfilado sensorial cruzado entre el producto original y versiones reformuladas
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Panel interno entrenado y verificación con consumidores expertos del canal horeca
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Pruebas de discriminación para evaluar si las diferencias eran detectables o no
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Dashboards comparativos para visualizar resultados por atributo
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Informe automatizado para soporte en auditorías y documentación comercial
Los Resultados
El estudio confirmó que la nueva fórmula mantenía el perfil sensorial en los atributos críticos: aroma, intensidad, textura y retrogusto. Las mínimas variaciones detectadas no afectaban la percepción general del producto.
Esto permitió:
- Ahorrar semanas en validación interna y discusión técnica
- Comunicar con seguridad el cambio a distribuidores clave
- Consolidar una estrategia clean label sin comprometer identidad
- Fortalecer el posicionamiento premium del producto ante nuevos mercados
Con Sensesbit, reformular no fue un salto al vacío: fue una evolución controlada, sensorialmente validada.