El desafío
Para muchos fabricantes de cremas vegetales o preparados plant-based, reducir grasa sin afectar la textura es un desafío. Las harinas funcionales son clave en la estructura del producto final, pero su efecto en la percepción sensorial no siempre se valida formalmente.
Esta empresa quería demostrar el valor real de una nueva harina funcional que mejoraba textura y cuerpo incluso en recetas con menos grasa. Para ello, era necesario:
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Probar cómo afecta el ingrediente a atributos como untuosidad, espesor o sabor residual
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Asegurar que el cambio permite mantener la experiencia esperada en foodservice
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Respaldar técnicamente la activación de claims tipo “bajo en grasa” o “clean label”
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Diferenciar la solución de otras harinas menos estables o sensorialmente neutras
La solución
Con Sensesbit, se diseñó una prueba sensorial comparativa que evaluó el impacto real del ingrediente en condiciones de uso real:
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Se elaboraron tres versiones de una crema vegetal (original, con reducción grasa, con reducción + harina funcional)
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Se ejecutaron pruebas de aceptación y perfil sensorial con panel mixto (I+D cliente + cocineros)
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Se midieron atributos como: textura en boca, cuerpo, estabilidad, sabor residual
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Se analizaron los datos en dashboard con segmentos foodservice vs industrial
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Se generaron informes técnicos que facilitaban argumentar el valor del ingrediente para ventas B2B
Los resultados
La nueva harina permitió formular cremas con –23% de grasa sin pérdida de textura o satisfacción.
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+16% de aceptación en pruebas ciegas frente a la versión sin harina.
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Se validaron 3 atributos clave para activar claims con seguridad.
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La empresa utilizó los resultados para respaldar propuestas comerciales y diferenciarse frente a competidores.
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Se obtuvo un ROI de x3,8 en costes evitados por pruebas fallidas en cliente y mayor conversión comercial.
Este enfoque refuerza a la empresa como partner técnico sensorial, demostrando con datos cómo sus ingredientes aportan valor más allá de la ficha técnica.