El Reto
En el sector de la nutrición, optimizar una fórmula no garantiza que el consumidor lo perciba como mejora.
Esta marca reformuló su batido estrella para lograr mejor disolución, menor carga calórica y un nuevo mix de proteínas. A nivel técnico era un avance claro.
Sin embargo, el equipo de Producto empezó a recibir comentarios ambiguos sobre el “nuevo sabor”: algunos consumidores notaban cambios en dulzor, textura o regusto.
Pero no sabían si la aceptación había bajado realmente o era una percepción puntual.
El equipo necesitaba:
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Comparar objetivamente la fórmula antigua vs la nueva
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Detectar atributos sensoriales alterados (intensidad, textura, retrogusto)
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Evitar reformular de nuevo a ciegas
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Tomar decisiones ágiles con datos reales, no solo encuestas subjetivas
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Proteger la fidelidad de consumidores sin retroceder en innovación
La Solución
Con Sensesbit, se diseñó una prueba sensorial comparativa para validar la nueva fórmula y optimizar solo lo necesario.
Esto permitió:
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Ejecutar un test de perfil sensorial con panel entrenado y consumidores
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Evaluar atributos clave: dulzor, textura, intensidad, retrogusto y disolución
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Comparar la fórmula nueva vs. antigua en condiciones controladas
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Detectar pequeñas diferencias que no requerían reformular, sino ajustar aromas o punto de edulcorado
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Visualizar los resultados con mapas de atributos y correlación con aceptación