El Reto
El mercado de quesos procesados para snacks se ha sofisticado: el consumidor ya no solo elige por precio o marca, sino por una experiencia sensorial concreta. Fundencia, textura en boca y retrogusto son ahora factores de decisión.
Una marca histórica de queso fundido, presente en múltiples formatos (lonchas, porciones, rallado), detectó una caída gradual de ventas en retail. El equipo de Marketing sospechaba que algunas marcas emergentes estaban ofreciendo una mejor experiencia sensorial… pero no tenían datos para confirmar o rebatirlo.
Necesitaban saber con precisión si el producto seguía siendo competitivo, qué atributos estaban en juego y cómo priorizar posibles mejoras sin comprometer los costes de producción.
La Solución
Se llevó a cabo un estudio de benchmark competitivo sensorial para identificar ventajas y puntos débiles frente a la competencia:
- Prueba de preferencia ciega frente a tres marcas líderes del lineal
- Panel de consumidores habituales del segmento
- Evaluación de atributos clave: fundencia, elasticidad, textura al morder, retrogusto, intensidad láctea
- Visualización de resultados por atributo mediante dashboard sensorial
- Priorización de atributos a mejorar con mayor impacto en aceptación
- Entrega de insights listos para I+D y reformulación
Los Resultados
El estudio reveló que el queso fundido tenía una textura algo quebradiza al fundirse y un retrogusto lácteo menos intenso que sus competidores directos.
Esto permitió al equipo de I+D:
- Reformular con foco en fundencia y elasticidad, sin alterar el sabor principal
- Validar las nuevas versiones con consumidores del panel sensorial
- Relanzar la línea con mayor confianza y mejores datos en mano
- Reforzar el posicionamiento sensorial de la marca como referencia del segmento
Gracias al análisis sensorial con Sensesbit, dejaron de especular y tomaron decisiones precisas para recuperar relevancia en un lineal cada vez más competitivo.