El Reto
El segmento de helados plant-based no deja de crecer. Sin embargo, desarrollar un producto que no contenga leche, pero que mantenga la sensación de cremosidad y el perfil de sabor esperado por el consumidor tradicional, sigue siendo un reto.
Esta empresa, especializada en soluciones funcionales y aromáticas para la industria, estaba desarrollando distintas bases vegetales para helados con ingredientes como coco, avena y almendra. Si bien cada opción cumplía técnicamente con los requisitos de textura y estabilidad, no se sabía con certeza cuál ofrecía una mejor experiencia sensorial global.
Además, al dirigirse a mercados internacionales, necesitaban confirmar que el perfil sensorial era competitivo y reconocible frente a otros helados plant-based líderes del mercado.
La Solución
Para garantizar que el desarrollo estuviera alineado con la percepción del consumidor final, se aplicó un protocolo de validación sensorial ágil:
- Prueba ciega comparativa entre diferentes bases (coco, avena, almendra)
- Evaluación de consumidores habituales del segmento de helados saludables y veganos
- Perfilado sensorial por atributos clave: cremosidad, retrogusto, intensidad del sabor principal, limpieza en boca
- Visualización comparativa de los perfiles en dashboards Sensesbit
- Identificación de la fórmula ganadora y refinamiento de la dirección aromática
Los Resultados
El estudio reveló que la base de avena obtenía mejor puntuación en cremosidad percibida y limpieza en boca, mientras que la de coco ofrecía mayor intensidad, pero también mayor polarización en el retrogusto. La almendra fue bien valorada, pero menos competitiva en textura.
Esto permitió al equipo:
- Elegir la mejor base desde la percepción del consumidor, no solo por rendimiento técnico
- Afinar el perfil aromático para reforzar la sensación de indulgencia y sabor “real”
- Optimizar la propuesta sin reformular innecesariamente
- Aumentar la confianza comercial para clientes internacionales
Con el análisis sensorial como aliado desde las primeras fases, la innovación plant-based dejó de ser una apuesta arriesgada para convertirse en una fórmula ganadora.